Seguros de sepelio, gastos y ayudas

La muerte no es algo fácil de asumir ni para casos de muertes por enfermedad ni mucho menos para las producidas por accidentes repentinos e inesperados. Además de enfrentarte a la muerte de un ser querido, debes hacerte cargo de la multitud de papeleo, llamadas y pagos que supone un sepelio. Todo el mundo sabe que no es el mejor momento ni anímico ni físico para la familia y amigos pero el entierro debe producirse y, en muchas ocasiones, con la mayor brevedad posible. Es un mal trago que nadie quiere que se produzca pero inevitablemente la vida incluye la muerte y esta no se puede eludir. Y en la mayor parte de los casos, por no decir todos, una no tendría sentido sin la otra.

Sepelio

Qué pasos dar ante el sepelio de un familiar

En primer lugar, antes del sepelio, un médico debe dar parte de la hora y la causa de la muerte. Es decir, que realice un certificado de defunción. Tras este paso, normalmente, el cuerpo es llevado a un tanatorio o una casa particular, sobre todo ocurre esto último en los pueblos pequeños, para velar el cadáver. Dependiendo del país, e incluso la región, esta tradición tiene más o menos importancia. La familia y los más allegados pasan la noche cuidando del amigo, hermano, hijo o esposo que se ha ido.  Son pasos difíciles en los que normalmente alguien psicológicamente fuerte toma las riendas y pospone la asimilación y el luto.

En segundo lugar, no podemos olvidar que el sepelio es un ritual y como todo rito, ya sea o no cristiano, tiene unas pautas establecidas. Existen ciertos pasos que podemos relegar en otros como es el alquiler del coche fúnebre, la llamada a un tanatopractor o la compra de coronas funerarias. De estas cosas puede encargarse la funeraria que tendrá ciertos contractos establecidos y conocen de mejor mano el mundo de la tanatopraxia y la muerte.

Si bien es cierto que si quieres realizar una misa y un entierro en el cementerio tienes que contactar con la iglesia y normalmente el ayuntamiento. Además, habitualmente cerca del mismo cementerio, hay que elegir la lápida y las palabras escritas en ellas. Aunque este paso puedes realizarlo el día siguiente al entierro.

Por último, muchos de estos movimientos forman parte de los seguros de sepelio. Así que lo primero que hay que hacer es saber si el fallecido tenía contratado un seguro ante su defunción. Si fuese así muchos de los gastos que genera la muerte ya estarían cubiertos.

Seguros de sepelio

Actualmente, y más en el mundo globalizado en el que vivimos, existen aseguradoras que nos cubren la mayor parte de los gastos tras la muerte. Evidentemente, y como en casi todo, hay diferentes seguros de sepelio en función de las partes que queden cubiertas o aseguradas. Por ejemplo, algunos incluyen la contratación de la funeraria y todos los gastos que implica un sepelio.  Luego, por supuesto, se puede contratar un seguro que cubra multitud de posibles casos. Existen seguros de sepelio que cubren toda la gestión que incluye la  funeraria o el traslado tanto del fallecido como de un número de familiares y otros mucho más específicos que incluyen, por ejemplo, la repatriación del cuerpo en caso de que este se encuentre en el extranjero. La decisión de asegurar la muerte normalmente se toma durante la etapa madura de la existencia humana. En muchos países, existe una larga tradición de que al llegar a un punto en la vida, que normalmente llega traspasada la barrera de los cincuenta o sesenta años, se escoja un seguro de sepelio y se realice el testamento para dejar atados todos los cabos, como suele decirse.

Hoy en día hay un sin número de profesionales relacionados con el sector funerario. Tanto es así que estudios como tanatoestética y tanatopraxia y trabajos como el de tanatopractor se encuentran totalmente en boga y cada día aparecen más cursos regulados para poder ejercer esta profesión. Cada vez más seguros cuentan entre sus filas con este tipo de profesionales que hacen labores poco valoradas socialmente, por lo escabroso del tema, pero realmente dignas de alabar. Se encargan de ocultar los estragos producidos por la muerte y que sus seres queridos les recuerden con una apariencia serena y tranquila. Además, escuchan todo tipo de peticiones tanto de maquillaje como de vestimenta para intentar hacer pasar lo mejor posible esos momentos tan difíciles. No hay que olvidar que son verdaderos profesionales que se enfrentan a la muerte a diario y que mimetizan y empatizan en todo momento con el dolor que siente la familia.

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Ayudas gubernamentales y regionales para el sepelio

Son muchos los países que tienen entre las ayudas y subsidios nacionales, y a nivel comarcal e incluso municipal, una cuota para contribuir a sufragar los gastos que genera un sepelio.

Normalmente, no es necesario que se solicite dicha ayuda de sepelio ni el día ni el mes de la defunción pero es mejor asegurarse en la página web del gobierno o yendo a su propio ayuntamiento. La mayoría tienen un margen de petición de al menos un año y las cantidades varían mucho dependiendo del nivel económico y el país del fallecido. Por ejemplo, Argentina es un país con cuantías altas si lo comparamos con, por ejemplo, España.

Para solicitar el apoyo financiero, o mejor dicho para recibir la ayuda monetaria, se deben reunir una serie de requisitos mínimos que también depende de muchos factores. Pero ante cualquier duda es aconsejable informarse acerca de este punto. Algo que es claro es que se debe aportar documentación del fallecido como su identificación y el certificado de defunción expedido.

Otro consejo remite a las leyes que estén vigentes sobre la muerte y la sucesión en cada país. Hay que conocer si la persona fallecida tenía últimas voluntades, es decir, testamento. Para analizar de qué tipo se trata y qué consecuencias fiscales e impuestos sobrevienen sobre la herencia. Existe un tiempo administrativo para heredar sin pagar cantidades exorbitadas por ello y, como esto, muchos pequeños entramados legales que se deben conocer.

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