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El miedo a la muerte no es más que la expresión máxima de lo que es el mismo miedo. Y el miedo es un mecanismo psicológico que hemos adquirido en el largo proceso de hominización y al que le debemos seguir existiendo como especie.

¿Por qué ha sido bueno el miedo a la muerte?

Sin el miedo a la muerte de nuestro antepasados no estaríamos hoy aquí, gracias a que tuvieron ese miedo evitaron peligros, emprendieron huidas, tomaron precauciones en forma de ímprobos trabajos y el resultado globalmente fue positivo porque vencieron la probable opción que hubiera sido desaparecer como especie en la feroz competencia por el espacio y la comida con otras.

Sin embargo el miedo a la muerte también nos puede generar problemas si entra en descontrol y domina sobre todas las demás potencias psicológicas. En este sentido su concreción en el miedo a la muerte puede ser el fruto de una hipocondría que debe ser tratada por profesionales de la psicología.

miedo a la muerte

Sin entrar en estos casos patológicos, cuando el miedo a la muerte es algo mas fuerte de lo que es natural pero tampoco llega a ser patológico. Es decir, como una nota discordante que no nos deja disfrutar de las cosas buenas de la vida y esta volando siempre por nuestra psique como una sombra siniestra.




Para ese caso podemos seguir los siguientes consejos:

  • Cuando nos entran presentimientos, pensamientos, angustias de ese tipo no debemos recrearnos en ellas. Lo que se debe hacer es eso precisamente: hacer. El hacer y pensar están íntimamente relacionados. Podemos cambiar la forma de pensar cambiando la forma de hacer y ese cambio a su vez ayudara a cambiar la forma de hacer. Cambiar de actividad si pensamos eso estando en casa saldremos a dar un paseo, si lo pensamos estando de paseo iremos a casa a tomar un postre que nos guste. Se trata de evitar el parloteo interno con esas ideas tétricas.
  • Cultivar las relaciones sociales contactar con gente optimista y positiva nos contagia positivamente. Ampliar nuestra red de contactos sociales siempre es una oportunidad de conocer gente positiva que nos conecta con energías que nos ayudarán a salir de nuestras propias debilidades.
  • Tener valores y un sentido de la vida firmemente arraigado. Se trata de abordar dentro de nuestras posibilidades darle sentido a nuestra vida asentando las creencias que tengamos y compartiéndolas con las personas más próximas a nuestra forma de ver y de entender el mundo. El abandono de estas cuestiones en los momentos normales de la vida puede pasarnos factura cuando vienen los momentos de angustias y problemas. Una mente que no se ha ocupado de las preguntas básicas que la humanidad se ha hecho siempre es una mente menos preparada para afrontar los retos de su propia vida. En especial cuando se hace especialmente difícil por un problema grave.

El miedo a la muerte es natural pero debe estar controlado, integrado en nuestra psique con todas las demás potencialidades sin que las merme ni desborde (la angustia patológica es un gran gasto inútil de energía). A mucha gente le entra ese miedo y empieza con tiempo a preparar sus ultimas voluntades.

Somos lo que hacemos. En afinar y equilibrar todos los aspectos de nuestra vida está la clave de poder integrar en armonía todas nuestras potencialidades sin que ninguna destruya las otras ni nos amargue cada momento de nuestra vida.