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La cremación, es decir la destrucción del cuerpo humano muerto por el calor y el fuego, es una práctica que era hace unos pocos años en nuestro entorno cultural una práctica excepcional y en la actualidad ha pasado a ser cada vez más popular. El horno crematorio donde se produce suele estar en las instalaciones funerarias constituidas como tanatorio, o situado en alguna capilla de una congregación religiosa o bien ser una instalación independiente.

Esta nueva modalidad de rito funerario ya compite de igual a igual con la inhumación o enterramiento. Como tiene implicaciones sanitarias y legales su uso está fuertemente regulado.

horno crematorio

¿Por qué esta aumentando el uso del horno crematorio?

Hay que tener en cuenta que en otros entornos culturales es la forma habitual de final de honras fúnebres y debido a que cada vez es más corriente que personas de esos países vivan entre nosotros es necesario conocer algunas características peculiares de estas tradiciones.

El horno crematorio es un horno de tipo industrial capaz de alcanzar los 900 grados. La forma de suministrar este calor suele ser gas natural o propano y puede orientarse la llama a las partes del cuerpo más difíciles de destruir, como el torso, por su consistencia y volumen. El espacio reservado para un cuerpo individual (la cremación colectiva está reservada para situaciones especiales y en condiciones normales está prohibida) se llama retorta. Allí se introduce el cuerpo en un ataúd elaborado para este fin o bien en cajas que pueden integrarse en un ataúd convencional y del que el cuerpo es extraído después del velatorio (si lo hubiere) y del acto religioso o civil previo de honra fúnebre.




En los lugares que disponen de horno crematorio suelen colocarlos en la proximidad de una sala de recogimiento donde los familiares y personas más próximas al difunto pueden hacer vivir ese momento con un grado mayor de intimidad.

Los servicios funerarios deben tener el tacto de advertir que los asistentes deben conocer si emocionalmente les pueda afectar negativamente la asistencia a tan acto pues puede tener connotaciones emocionales muy fuertes. El horno crematorio no se diferencia de cualquier horno industrial en su funcionamiento interno si bien tiene algunos controles para hacer más rápido y cómodo el proceso y garantizar la higiene y garantías sanitarias. También está muy regulada la salida de humos y gases por este motivo.

¿Qué ocurre después de pasar por el horno crematorio?

Después de la cremación en el horno crematorio se procede a la recogida las cenizas que depositadas en una urna funeraria o cineraria son entregadas a la familia. La manipulación y transporte internacional de esta urna también está regulada.

Como característica curiosa de la tradición japonesa (y de otros países asiáticos) decir que allí es común la recogida de los restos en el mismo horno crematorio por los familiares más directos y son ellos mismos los que vierten las cenizas en una pieza de cerámica que sirve de urna cineraria.

Los hornos crematorios están por razones legales en zonas a las afueras de las grandes ciudades por lo que algunos tanatorios no pueden disponer de este servicio. Este hecho encarece este método pero no lo suficiente como para que lo sea tanto como disponer de nicho o panteón en muchas grandes ciudades.

La evolución social indica que esta forma de tratar los cuerpos fallecidos será la mayoritaria en poco tiempo. Es necesario por eso saber responder satisfactoriamente a todas las sensibilidades y matices culturales que se le quieran dar a tal acto.