El fallecimiento y los seguros de decesos

La prueba de fallecimiento de una persona a veces es muy evidente otras veces no tanto pues un largo proceso de agonía puede producir situaciones que parezcan que el esperado final ha llegado y después comprobarse que no era así. Todas las culturas tienen algún sistema empleado mayoritariamente para salir de esas dudas y ahora están en muchos casos en desuso por la seguridad que da la intervención de los servicios sanitarios y su incuestionable sistema para determinar y certificar el fallecimiento de una persona.

Signos que advierten del fallecimiento:

Los signos más evidentes de fallecimiento los enumeramos aquí: pérdida de conciencia, insensibilidad, inmovilidad y pérdida de tono muscular, no se produce circulación sanguínea ni respiración. Un médico además de comprobar esto se asegura que no existe reacción involuntaria del sistema nervioso a un estímulo como por ejemplo la luz intensa y la prueba definitiva sería un electroencefalograma que no diera ningún tipo de actividad cerebral.

fallecimiento

La forma tradicional usada para asegurar que la persona había fallecido era comprobar que no tenía pulso y acercando un espejo hacia su nariz y boca comprobando que éste no se empañaba.

Esta sencilla prueba dio alguna vez lamentables errores pero se considera bastante segura. Con todo hay patologías que pueden causar efectos muy parecidos a los de la muerte sin producirse ésta por lo que siempre debe ser comprobada por una persona con formación sanitaria.

A partir de la confirmación médica del fallecimiento se deben producir una serie de trámites administrativos para que esa confirmación se haga oficial.

Después por el hecho de fallecer se van a producir varios efectos jurídicos que implican a los que tuvieran alguna relación jurídica con el fallecido o bien sean sus herederos.

Una de las más habituales y que tiene que ver con el mundo de los servicios funerarios es que desde el momento del fallecimiento los herederos del difunto tienen derecho a que se le cubran los gastos del sepelio según la póliza que tuviera contratada el fallecido en una compañía de seguros de decesos. Por el contrato firmado con la aseguradora el cliente pasa de ser deudor (tener que pagar la póliza ) a ser beneficiario (sus herederos reciben compensación por gastos de funeral).

El seguro de decesos

El seguro de decesos aporta los gastos del sepelio y se encarga de las diligencias pertinentes cuando el asegurado fallece, siendo un apoyo para la familia en tan difíciles momentos. Es un gesto de previsión y de apoyo a los seres queridos simplificándoles los trámites burocráticos inherentes al sepelio y evitándoles tener que pagar todos los gastos derivados de una defunción.

La cobertura no sólo puede incluir una aportación económica sino también las gestiones administrativas, el ataúd fúnebre, la preparación de la capilla ardiente y del cuerpo del fallecido (servicios de tanatoestética), el coche de acompañamiento, el servicio religioso y sus correspondientes recordatorios, la sepultura e incluso la repatriación.

En el contrato del seguro deberá aparecer especificado de forma clara e inequívoca los beneficios que tiene el contratante de producirse el hecho causante y que también tendrán su reflejo en la póliza que pague hasta que se produzca. Es un seguro especial pues se asegura algo que irremediablemente se producirá, para la compañía de seguros la ganancia está en que produzca lo más tarde posible.

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