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La incineración de cadáveres es una práctica tan antigua como la humanidad. Puede afirmarse que desde la invención del fuego, el hombre ha optado por quemar los cadáveres hasta convertir el cuerpo en cenizas.

Han sido las distintas civilizaciones y manifestaciones religiosas las que a lo largo del tiempo han impuesto diversos ritos, cultos y costumbres para desechar el cadáver de un fallecido, creando prácticas como el embalsamamiento, el entierro o la quema ya sea al aire libre o en cualquier tipo de horno crematorio.

El horno crematorio, como tal, fue prohibido antes del siglo XIX por las religiones cristianas, judías y musulmanas. Es la cultura hindú la que ha conservado a lo largo de su historia esta práctica.

En la actualidad la Iglesia Católica ha permitido la utilización de estos hornos y son los cristianos ortodoxos orientales, judíos ortodoxos y los musulmanes quienes prohíben la incineración de sus muertos.

¿Qué es un crematorio?

En este punto es necesario diferenciar dos expresiones relacionadas: crematorio y horno crematorio, su definición es la siguiente:

  • El horno crematorio es la máquina u horno en el que se depositan los cadáveres para quemarlos directamente al fuego, a una temperatura que oscila entre los 870°, 970° y 1000°, que es el promedio que garantiza que el cuerpo humano se desintegre por completo.
  • El crematorio es el sitio en donde se tienen dispuestos los hornos crematorios para incinerar de forma individual cadáveres de humanos. Es similar al cementerio, con la diferencia de que allí nos entregan las cenizas del difunto 2 o 3 días después de ser cremado. Es necesario aclarar que los cuerpos de los seres humanos no pueden ser cremados junto a otros cuerpos, debe hacerse de forma individual. Los únicos crematorios colectivos son para mascotas o animales.

¿Por qué se utilizan los crematorios en la actualidad?

Diversos estudios han demostrado la utilidad del crematorio. Varios de ellos indican que la escasez de la tierra presiona la consolidación de los crematorios en diversos países del mundo, entre ellos España, en donde se calcula que cerca del 35% de los servicios fúnebres terminan en estos recintos.

crematorio

Otros análisis muestran que los crematorios son útiles porque contribuyen en la descontaminación del planeta, evitando que se creen espacios al aire libre en donde se depositen diversos tipos de productos hospitalarios y de restos extraídos a humanos que pueden estar contaminados por diversos tipos de productos químicos y humanos que presionarían la aparición de bacterias y enfermedades de diversos tipos. El crematorio se convierte entonces en la opción ideal para minimizar todo tipo de riesgo para la salud humana, animal, vegetal y del ecosistema en general.

¿Para qué se utiliza un crematorio?

El crematorio ofrece diversos tipos de servicios y especialidad. Los hay dedicados exclusivamente a la incineración de residuos peligrosos arrojados por el sector hospitalario (residuos anatomopatológicos), los que dedican sus instalaciones productivas a la quema de residuos peligrosos derivados de las actividades de la industria química y radioactiva, los que incineran animales clasificándolos según su peso y los que se dedican exclusivamente a la incineración de personas.




En este punto es necesario aclarar que para la incineración de personas, es la legislación de cada país la que regla la forma en que debe cremarse el cadáver y las características del cadáver que puede ser incinerado.

Por ejemplo, varios países en la Unión Europea indican que el cadáver debe ser incinerado en el crematorio después de 48 horas del fallecimiento, prohíben que los cadáveres que sean objeto de investigación criminal sean incinerados. Otras normas indican que las personas con obesidad mórbida deben ser enterradas y no cremadas, así como obligan a que aparatos como el marcapasos sean retirados antes de la cremación.

Proceso del Crematorio:

Como se indicó anteriormente, el crematorio moderno es la instalación que alberga los hornos crematorios.

En la actualidad, los hornos del crematorio están controlados por una computadora que monitorea continuamente la actividad de cada uno de ellos a través de un software especializado que mide constantemente la media de la temperatura, el nivel de emisiones de dióxido y la cantidad de elementos corporales que son expulsados durante la incineración que necesitan ser supervisados para prevenir riesgos en la combustión (ya que pueden ocasionar explosiones dentro del horno).

Dentro del crematorio se sigue un orden que en ocasiones puede ser considerado como un ritual:

  1. Antes de la despedida del cuerpo, los empleados designados por el crematorio se encargan de verificar que el cuerpo cumpla con las características para ser cremado y retiran todo tipo de aparato o prótesis visible que pueda afectar el proceso de incineración del cuerpo.
  2. El cuerpo en el ataúd es dispuesto en la entrada del horno crematorio, de acuerdo a la programación existente en el lugar.
  3. En las salas de los crematorios, los deudos y acompañantes despiden al fallecido al momento de entrar al horno.
  4. Cada sala para la despedida del fallecido tiene su horno crematorio, controlado por la computadora, que permite que los acompañantes observen como ingresa el cadáver dentro del ataúd a través de la compuerta.
  5. El cadáver, vestido y dentro del ataúd ingresa al horno crematorio y una vez se cierra la compuerta ésta no puede ser abierta hasta el momento en que se obtengan las cenizas.
  6. El horno crematorio solo puede ser controlado desde la parte externa a través del programa de computadora que indica el grado de calor y el volumen y tipo de emisiones que éste emite. Esto permite disminuir el impacto ambiental derivado de la incineración de los restos.
  7. Un cuerpo humano, en su ataúd, tarda entre 2 y 3 en incinerarse totalmente. Luego de esto el horno crematorio es apagado y se espera entre 1 y 2 horas al enfriamiento del mismo.
  8. Cuando termina el proceso de enfriamiento de los restos incinerados se procede a depositar las cenizas en una urna debidamente marcada con el nombre del fallecido y de sus familiares, quienes luego las reclamarán para proceder a enterrarlas, guardarlas o esparcirlas en algún lugar de acuerdo a los deseos del fallecido.